Cronos y los atentados del año 2017 en Cataluña. Lo que en la película no se ve

Ayer vi Cronos, la película sobre los atentados de Barcelona y Cambrils en agosto de 2017.

Comienzo diciendo que la película, como entretenimiento, funciona (en mi opinión). Hay, obviamente, acción, ritmo y los diferentes puntos de vista (agentes en la calle, centro de mando, disputas políticas, comunicación, la situación en Ripoll…) están bien articulados. Quien vea la película sin tener conocimiento del atentado real o solamente un conocimiento supeficial verá una película de terroristas muy alejada de los estándares hollywodenses; pero -desde mi punto de vista- para mejor. Los policías parecen más reales, menos robóticos y las reacciones (intentar huir primero, luego dar la vuelta y enfrentarse a los terroristas, por ejemplo) creo que están bien logradas.

Dejando claro lo anterior, sin embargo, también creo que hay que advertir que el relato que hace de los atentados es sesgado, y no de una manera inocente. Me explico.

La película comienza con una explosión en Alcanar. Se nos indica que esa explosión sucedió una hora antes de los atentados en Barcelona. Luego, durante la película, se hace referencia a la explosión en Alcanar y, además, se indica que la que hemos visto al comienzo es una segunda explosión; pero esa primera explosión no aparece en la película en ningún momento. Es una opción del guionista y del director, por supuesto; pero, como digo, no es una opción inocente. Para quien vea la película sin tener fresco lo que pasó aquellos días, verá que hay una explosión en Alcanar y que, casi inmediatamente, se produce la masacre en las Ramblas de Barcelona; lo que pasó antes de esa (segunda) explosión en Alcanar no queda reflejado y, sin embargo, lo que sucedió entre esa primera explosión, el dia 16 de agosto por la noche es muy relevante.

El 16 de agosto, un poco antes de la medianoche se produce una explosión y los Mossos se personan en el lugar. Hay dos muertos. Encuentran numerosas bombonas de butano y se inician actuaciones judiciales, pero se trabaja sobre la hipótesis de que fue un accidente.

Como se supo tras los atentados de las Ramblas, la explosión de Alcanar no fue un accidente doméstico, sino que estaba vinculada a la preparación de atentados terroristas. ¿Podía haberse sospechado? Sin duda. De hecho, según se pubicó en su momento, la Guardia Civil ofreció la posibilidad de que su GEDEX de Tarragona inspeccionara la casa, pero esa ayuda fue rechazada por los Mossos, quienes no investigaron la explosión como algo relacionado con el terrorismo. También se informó durante aquellos días que la Jueza Instructora responsable de la investigación apuntó en esa dirección y los Mossos le dijeron que no exagerara.

Lo que acabo de comentar no sale en la película. Y, hasta donde sé, no se ha investigado qué se hizo en esas horas decisivas y cómo se pudo cometer un error de juicio con las consecuencias que tuvo. Por supuesto, repito, desde la perspectiva de la película es una opción partir del atropello en Barcelona y relatar lo que sucedió desde el punto de vista de quienes lo vivieron a partir de entonces; pero, si esto es así, sobra la primera escena con la explosión en Alcanar; porque esa explosión, si no va acompañada de la primera, ocurrida la víspera, lleva al espectador a una impresión equivocada sobre lo sucedido: el espectador pensará que no hubo tiempo material para reaccionar o vincular una cosa con otra. En cambio, en la realidad sí que hubo ese tiempo y casi diez años después está pendiente la explicación de qué es lo que pasó, por qué no se investigó la relación entre la explosión y el terrorismo y por qué se negó a la Guardia Civil la posibilidad de cooperar en la investigación.

Además, la película da cuenta de la situción de despreocupación en que vivían los Mossos quince horas después de la primera explosión en Alcanar. Su jefa de comunicación en un parque acuático con su familia y con el teléfono profesional apagado; los mossos de Barcelona buscando carteristas, uno de los jefes se encuentra patrullando mientras comenta los efectos de los móviles en los niños… Si la víspera se hubiera advertido la conexión entre las bombonas de butano y un posible atentado la situación y actitud de unos y otros sería completamente diferente.

No sabemos por qué los Mossos optaron por no analizar la posibilidad de que la explosión de Alcanar estuviera vinculada con el terrorismo; pero sí podemos plantear alguna hipótesis de por qué se rechazó la colaboración con la Guardia Civil.

El atentado se produjo en el año del procés. Unas semanas después del atropellamiento en las Ramblas, el Parlamento de Cataluña aprobó las leyes de desconexión y tres semanas más tarde tuvimos el referéndum de autodeterminación, la «parada de país», el discurso del Rey y las declaraciones de independencia del 10 y 27 de octubre; así como la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Desde la Generalitat se pretendía mostrar que Cataluña ya operaba como un país independiente y no podían permitir que un atentado terrorista cambiara eso. De hecho, en la película -que recoge de manera resumida algo de esas tensiones- un personaje que parece estar vinculado con la Generalitat dice que «eso» va de algo más que detener a unos terroristas. Para los que vivimos aquellas semanas, era algo evidente. La Generalitat utilizó los atentados como escaparate ante el mundo mostrando el control que tenía sobre todo el territorio. La entrada de la Guardia Civil o la Policía Nacional sería contraproducente desde esa perspectiva.

Y desde el lado del Gobierno de España, no se desconocía que las decisiones que tomaran en relación a la gestión del atentado (atentados) terroristas, tendrían consecuencias en la relación con la Generalitat, puesto que, como se ha indicado, el plan de ésta era que la operación contra los terroristas de las Ramblas fuera la puesta de largo de la policía autonómica como institución de estado. Creo que solamente así se explica, por ejemplo, que no se hubiera activado la Ley de Seguridad Nacional o que la Comisión Seguridad Nacional tarde dos días en reunirse tras los atentados, sin que en dicha reunión se hubiera elevado el nivel de alerta terrorista. En la película sale de refilón este tema, curiosamente en forma de reproche por parte de la jefa de comunicación de los Mossos, lo que no sé si resulta creible, porque la posición de la Generalitat era, precisamente, la de limitar el papel del Estado en la resolución del caso, y elevar el nivel de alerta terrorista a 5 hubiera implicado la posibilidad de que el ejército se incorporara a la patrulla de las calles. Imagínense eso a semanas de que se produjera el referéndum de secesión. Al final esto no pasó, el Estado quedó en segundo plano, la alerta antiterrorista se mantuvo en 4 y no hubo aplicación de la Ley de Seguridad Nacional; quizás no por razones policiales o de seguridad, sino para limitar tensiones entre el Gobierno de España y la Generalitat (algo de esto también sale en la película).

La eliminación de la primera explosión en Alcanar, por tanto, no es -como adelantaba- inocente. Evita el punto en el que la eficacia de los Mossos podría ser puesta en cuestión con mayor fundamento y limita las tensiones entre los Mossos, la Policía Nacional y la Guardia Civil a un tema político, sin que se perciba la forma en que esas tensiones afectaron a la seguridad. El resultado es una película en la que la policía autonómica sale, en general, bien parada; aunque yo siempre me he preguntado qué dirían los mismos que aplaudieron a los Mossos si hubieran sido policías nacionales o guardias civiles los que hubieran matado a tiros al último terrorista que se localizó en unos viñedos. Siempre me he preguntado si una policía moderna no debería disponer de medios para reducir al criminal sin matarlo, máxime cuando en los casos anteriores de terroristas huidos y abatidos ya se había visto que los cinturones que llevaban aparentando explosivos eran falsos. Lo que se ve en la película -y responde a la realidad- es que quienes abaten a los terroristas en Cambrils y en Subirats son mossos sin formación específica antiterrorista. Me pregunto si, en esas circunstancias no se hubiera podido hacer un uso más extenso de las unidades especiales no solo de los Mossos, sino también de la Guardia Civil, de la Policía Nacional o, incluso, del ejército, más preparados para situaciones como las que tuvieron que abordar los policías «de a pie» que se enfrentaron a los terroristas. Insisto en que no es una objeción y, desde luego, no implica ningún reproche a los agentes que intervinieron sobre el terreno, sino una pregunta dirigida a quienes organizaban el dispositivo. En Cambrils, por las circunstancias y rapidez con que todo se produjo probablemente no había alternativa; pero en Subirats, varios días después de los atentados, habiendo en España varios centenares de agentes (entre Policía Nacional, Guardia Civil Mossos, Ertaintza) especializados en la lucha contra el terrorismo ¿era necesario que fueran dos agentes ordinarios los que intentaran detener al terrorista? En su momento, conmocionados por el atentado, todavía atemorizados, recuerdo el alivio al saber que el último terrorista ya no podría hacer daño. La película, además, refleja ese momento; pero pasado ese primer impulso es necesario pensar en las posibilidades que habría para haberlo capturado con vida; incluso con el objetivo de obtener información que pudiera ser valiosa. Como digo, sin embargo, esto es una pregunta, no una crítica.

En cambio, sí que es una crítica explícita la gestión de la primera explosión en Alcanar y, en lo que se refiere a la película, la inclusión de la segunda explosión sin que se cuente también la primera. Como obra de ficción, por supuesto, la libertad es total; pero, desde el punto de vista narrativo, ¿qué aporta esa segunda explosión si lo que se va a narrar es la respuesta a los atropellos de Barcelona? Parece que está ahí por otro motivo: para cerrar un relato que pretende ser positivo para la policía. Con sus clarooscuros, claro (no estamos en Hollywood, como he dicho), pero claramente positivo.

Han pasado casi diez años. Entonces ya señalé la falta de coordinación y las consecuencias políticas de los atentados. La película Cronos nos obliga a volver sobre ello. No dejemos que los errores que entonces hubo queden enterrados por un relato sesgado.

Deja un comentario