Verdad velada

¿Son de piedra esas telas y pechos?
¿Fue mano la que talló la mirada
que leve apenas parece velada?
¿Fue hombre quien vida dio a tales hechos?
Yace la hermosa bajo altos techos
para la vida eterna preparada,
belleza en el mármol gris congelada,
perfume de rocío en los helechos.
Sutil aquel que de piedra creó
imagen de la natura y deseo.
Creció la carne, la sangre corrió
y el cincel labró lo que ahora veo.
Dejadme que disfrute a quien murió
para que a sus pies imploremos: ¡creo!