La última de Almodóvar

Este momento, el de la imagen superior es, quizás, el mejor de la última película de Almodóvar, «Amarga Navidad».

Hago ya aquí la salvedad que desde mi punto de vista, claro. Todo lo que diré es absolutamtente subjetivo.

Cuando vi este momento, me vino a la cabeza «Interestelar» y la escena del planeta cubierto por el mar. En Interestelar se ve cómo los astronautas llegan a un planeta en el que toda su superficie es un océano, pero al aterrizar sobre él se ve que no tiene más que unos pocos palmos de profundidad.

Es lo que le pasa a la película de Almodóvar. No tiene ninguna hondura. Es lo que se ve. Un relato que es al cine lo de «Un soneto me manda hacer Violante» a la poesía: un ejercicio divertido y virtuoso que no contiene nada.

Admiro el oficio de Almodóvar, que es capaz de no contarnos nada y, sin embargo, no aburrirte. Lo que hay en la película es obvio, autorreferencial, casi como unas notas personales fruto de alguien que parece bastante egocéntrico y aún así alcanza cierto nivel de entretenimiento. Admirable.

Almodóvar confiesa a través de la película su sequía en cuanto a temas. Aquí hace una película precisamente sobre su ausencia de ideas y casi funciona… o a lo mejor funciona. Vete a saber. Al fin y al cabo estoy compartiendo mi comentario en facebook, lo que no hago con todas las películas que veo, así que algo tiene.

Es el Almodóvar de siempre, con sus diálogos tan personales. Son artificiosos, sí; pero, sin embargo, no desconectas. Los actores actúan, es muy claro, en ningún momento sientes que vivan lo que representan, pero eso es muy Almodóvar, una marca de la casa que a él le va bien. Lo único especial en esta película es que no hay nada más.

Se hace un homenaje a sí mismo, nos cuenta lo triste que es su vida yendo a un sitio y a otro a recoger premios y confiesa que aunque no tenga ideas tiene que seguir rodando porque no se imagina la vida de otra forma.

Es un artista, sin duda (como lo era Lope) y aunque haga un divertimiento tiene clase; pero, como digo, es el océano de Interestelar: bello en la lejanía y carente de profundidad; aunque, ¡cuidado! como en Interestelar a veces viene una ola de buen cine. La parte en Lanzarote de la película lo muestra.

Posición 110